Ambulante juliaqueño pide apoyo solidario para tratamiento médico urgente

El comerciante David Velasco dejó de trabajar hace un año por problemas graves de salud, vive solo y depende de la solidaridad de la población de Juliaca

Ambulante juliaqueño solicita apoyo solidario para cubrir tratamiento urgente, David Velasco requiere una resonancia costosa que podría evitar una amputación

David Velasco Herrera, un ambulante de 68 años de Juliaca, solicita apoyo solidario para costear una resonancia magnética y tratamientos médicos. Desde hace más de un año, su salud se ha deteriorado gravemente, impidiéndole trabajar y sostenerse.

«Tengo cálculos en los riñones y problemas graves en la columna», explica David. Los médicos le han indicado que necesita una resonancia magnética urgente para evaluar el daño en su pierna izquierda, la cual ha perdido movilidad.

El costo de la resonancia magnética asciende a $1,600, una cantidad que David no puede cubrir. «He gastado mis ahorros en placas y análisis», comenta con desesperación. Su situación económica es crítica, ya que no puede trabajar como ambulante.

David ha sido comerciante por más de 20 años, vendiendo manteles en las ferias de Juliaca. «He criado a mis tres hijos como padre y madre», recuerda con orgullo. Sin embargo, su salud actual le impide continuar con su labor.

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«El doctor me dice que sin la resonancia, mi pierna podría empeorar», advierte David. La falta de tratamiento adecuado podría llevar a la amputación de su pierna izquierda, una posibilidad que lo aterroriza.

David vive solo, sin el apoyo directo de su familia. Sus hijos, que residen en Arequipa, intentan ayudarlo, pero sus recursos son limitados. «No quiero ser una carga para ellos», confiesa con tristeza.

La comunidad de Juliaca es su última esperanza. «Pido a las personas que me conocen que me ayuden», suplica David. Su número de Yape es 986864743, a nombre de David Velasco Herrera.

«Necesito la resonancia magnética urgentemente», insiste David. Sin este estudio, los médicos no pueden determinar el tratamiento adecuado para su condición, que se agrava día a día.

David agradece de antemano cualquier ayuda que pueda recibir. «A las personas que me han apoyado, muchas gracias», dice con gratitud. Su historia es un llamado a la solidaridad y la compasión.

La población de Juliaca y quienes lo conocen pueden marcar la diferencia en la vida de David. Su lucha por la salud y la dignidad merece el apoyo de todos.

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