La provincia de Azángaro, tradicionalmente agropecuaria, ha vivido cambios significativos en su estructura económica y social. Desde 2006, el auge de la minería en La Rinconada y la fragmentación de terrenos han provocado una migración masiva desde el campo hacia las zonas mineras, relegando la ganadería a un segundo plano, según el historiador Marcelino Apaza.
En el programa Razón Libre de Pachamama Radio, explicó que la falta de apoyo por parte de algunos gobiernos locales y el desinterés de la juventud por las actividades rurales han retrasado la producción ganadera en comparación con provincias como Melgar. No obstante, tras la pandemia y a pesar de la fuerte sequía del año pasado, se observa un resurgimiento de la ganadería en la zona.
Durante una reciente visita a un campo ferial, Apaza constató la presencia de ganado vacuno de alta calidad genética y en excelente estado. También destacó un incremento en la producción de llamas, un sector que anteriormente había sido abandonado, y una mejora en la calidad del ganado ovino, señalando así una recuperación del sector ganadero.
El historiador anima a la población a seguir trabajando en el agro, considerándolo una actividad económica más limpia y digna en comparación con la minería. Aunque esta última ha generado un auge económico temporal, también ha provocado problemas de contaminación en las cuencas hidrográficas y otros efectos negativos para la región.
