La Contraloría detectó en San Juan de Salinas, provincia de Azángaro, 4 fallas graves en el manejo de residuos sólidos, y el caso ya golpea la limpieza pública, la salud vecinal y el control del botadero Primer Orurillo, según el informe de visita del 13 de julio de 2026.
La municipalidad distrital no cuenta con instrumentos de gestión para ordenar el servicio, y ese vacío deja sin plan al recojo, transporte y disposición final de la basura en todo el distrito de Azángaro.
La entidad tampoco designó al responsable del Sistema de Información para la Gestión de Residuos Sólidos, y por eso no registró el 2025 ni el primer trimestre de 2026, además de incumplir el Plan Anual de Evaluación y Fiscalización Ambiental.
El informe también señala que los bienes de limpieza pública no se controlan con tarjetas visibles tipo Kardex, y esa omisión afecta el ingreso, la salida y el saldo de escobas, equipos de protección y otros insumos.
En el botadero Primer Orurillo, la comisión halló residuos expuestos y dispersos, cerca de viviendas y áreas agrícolas, una escena que favorece malos olores, vectores y riesgo para la salud de la población.
La Contraloría advirtió que la municipalidad debe corregir estas situaciones y comunicar sus acciones en 5 días hábiles, mientras el expediente deja en evidencia una gestión débil frente a un problema que ya afecta al distrito.

