El Gobierno Regional de Puno trasladó a unos 60 trabajadores de la Dirección Regional de Salud (Diresa) de Puno, pertenecientes al área de Salud de las Personas, a un tercer local en apenas 15 días, situación que ha generado malestar entre el personal. Según denunció el médico Juan Carlos Mendoza, el nuevo ambiente no cuenta con escritorios debidamente acondicionados ni reúne las condiciones mínimas para el desarrollo de las labores administrativas y técnicas, lo que estaría afectando el normal funcionamiento de la dependencia y la atención de sus actividades.
El personal pasó primero por un local en la calle Coronel Barriga, luego por uno en la calle Tacna, ambos insuficientes para albergar a todas las áreas, hasta llegar al actual local del Jirón Fermín Arbulu que, a la fecha no contaría con un contrato de arriendo.
Mendoza calificó la situación como un atentado contra la salud pública y afirmó que «la salud parece que no nos importa en definitiva», tras 15 días de paralización total de los servicios.
Un traslado improvisado que paraliza la atención regional
La dirección regional funciona ahora dividida en tres locales distintos, el antiguo José Antonio Encinas, el de Coronel Barriga y el actual, una fragmentación inédita en la gestión sanitaria de Puno.
La paralización afecta la asistencia técnica, el monitoreo y la dotación de medicamentos y vacunas a todas las provincias, retrasando el cumplimiento de indicadores sanitarios en la región.
Mendoza, sostuvo que, la dueña del inmueble manifestó que no existe contrato firmado y amenazó con cerrar el local con una cadena, «su mal estado es comprensible», reconoció el propio galeno, quien califico el traslado como una completa improvisación del gobierno regional.
Alertas sanitarias vigentes agravan la emergencia
La cadena de frío quedó en la DIREMID y el laboratorio regional también permanece sin trasladar, mientras persiste la falta de internet y fluido eléctrico estable, en el nuevo local.
Mendoza pidió que el sector salud pase a depender del gobierno central, pues «el manejo de las direcciones regionales ha sido un fracaso», según su testimonio ante Pachamama Radio.
El gremio convocó a la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y la Contraloría para constatar los daños, mientras persisten alertas por sarampión y gripe aviar, en la región sur de Puno.

