Bloqueos de carreteras en todo Bolivia, impulsados por la Central Obrera Boliviana, sindicatos campesinos y mineros, dejaron La Paz sitiada y causaron la muerte de al menos tres personas al impedir el paso de ambulancias a centros médicos.
Las dos semanas de cierre de vías vaciaron los mercados de la capital, agotaron reservas de oxígeno hospitalario y paralizaron a unos 5.000 vehículos en las carreteras, con pérdidas que superan los 50 millones de dólares diarios, según organizaciones empresariales.
El portavoz presidencial José Luis Gálvez señaló: «Estas demandas han sido atendidas en gran medida conforme a la realidad actual; sin embargo, hay fuerzas oscuras que buscan desestabilizar nuestra democracia.»
Bolivia sin salida: herencia económica y escándalo del combustible
El presidente Rodrigo Paz, centrista pro empresarial que asumió hace seis meses tras una ola electoral conservadora en la región, heredó un Estado en quiebra con una inflación cercana al 20% y escasez de combustible como telón de fondo.
La importación de gasolina de baja calidad generó el escándalo de la «gasolina chatarra», que dañó vehículos de transportistas, provocó huelgas y protestas masivas y forzó la renuncia de dos altos funcionarios de la empresa petrolera estatal.
El expresidente Evo Morales, prófugo de la justicia por cargos de abuso sexual de una menor, dirigió las marchas desde su escondite en el trópico boliviano y declaró que el levantamiento continuará mientras no se resuelvan demandas estructurales de combustible, alimentos e inflación.
Respaldo regional y fragilidad política del gobierno de Paz
El partido Democracia Cristiana, que llevó a Paz al poder, se fracturó rápidamente en el legislativo, mientras el presidente sostiene un conflicto abierto con su vicepresidente, el expolicial Edman Lara, dejando al gobierno sin mayoría ni soporte político sólido.
Ocho gobiernos latinoamericanos emitieron una declaración conjunta rechazando «cualquier acción orientada a desestabilizar el orden democrático», y Argentina anunció un puente aéreo humanitario de una semana para aliviar la escasez en Bolivia.
El subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, expresó respaldo al gobierno legítimo de Paz y condenó a los organizadores de los bloqueos, a quienes vinculó, sin presentar evidencias, con el crimen organizado y el narcotráfico.