La presidenta Keiko Fujimori repite el patrón de desconexión con la ciudadanía que caracterizó al gobierno de Dina Boluarte, mientras el liderazgo político peruano, encabezado por ella, carece de una visión de Estado, sostuvo el abogado y analista político Delfín Pino.
En entrevista con Razón Libre de Pachamama Radio, Pino señaló que la mandataria concentra su gestión en contenidos de TikTok, sombreros, vestidos y tratamientos faciales, mientras deja de lado problemas urgentes como la inseguridad y la situación económica que afectan a millones de peruanos.
“Este personaje no parece estar conectado con la sensibilidad que tiene el país”, cuestionó el analista, en referencia a la actual jefa de Estado y a su entorno político.
Un país fracturado entre empresa y trabajador
Pino recordó que esta falta de conexión con la ciudadanía guarda similitud con lo ocurrido durante el gobierno de Dina Boluarte, marcado por escándalos relacionados con artículos de lujo y relojes Rolex, mientras el país atravesaba una profunda crisis social.
La crítica se produce en un contexto en el que el crimen se extiende en Lima y el norte del país, mientras el Estado muestra limitaciones para responder de manera adecuada ante eventuales sismos o un nuevo fenómeno de El Niño.
Respecto al sector empresarial agrupado en la CONFIEP, que plantea una mayor flexibilización laboral y regímenes tributarios especiales, Pino consideró que estas propuestas no contribuyen a construir una economía sólida y sostenible.
Sectores productivos piden un rumbo distinto
El analista destacó, en contraste, el reconocimiento internacional alcanzado por productos peruanos como el café, el pisco, los arándanos y la páprika. A su juicio, estos resultados demuestran que el país puede ser competitivo sin recurrir a la precarización del empleo.
“No puede crecer únicamente la empresa y perderse puestos de trabajo adecuados”, advirtió Pino, al señalar que el desarrollo económico requiere un equilibrio entre los intereses del capital y los derechos de los trabajadores.
Sostuvo que, si no se corrige el rumbo, el país podría repetir el proceso de debilitamiento institucional observado en gobiernos anteriores, con un Estado cada vez más distante de las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía.