El conflicto entre Limbani y Coasa escaló cuando el alcalde distrital de Limbani, Edilberto Córdova Málaga, sufrió una agresión física en la zona de enfrentamiento, hecho que refleja la tensión creciente por la explotación de oro artesanal.
El origen de la disputa se encuentra en una antigua delimitación territorial, ya que el acceso a la carretera en Hanchicani genera reclamos de los pobladores de Coasa, quienes consideran el sector como propio, mientras la municipalidad de Limbani sostiene lo contrario.
El proceso de demarcación territorial con el Gobierno Regional de Puno permanece paralizado desde 2023, pues los trabajos de campo previstos para 2024 en el valle de Pacopacuni tampoco se concretaron, y las autoridades de Limbani esperan reactivar estas acciones.
El alcalde Edilberto Córdova Málaga se trasladó a Hanchicani con la intención de calmar los ánimos, sin embargo, fue atacado con golpes y patadas por habitantes de Coasa, lo que evidencia la gravedad de la situación en la zona.
Actualmente, entre treinta y cuarenta policías patrullan Pacopacuni y Hanchicani para contener enfrentamientos, y efectivos de Juliaca y Carabaya han intervenido previamente, tras la solicitud de la Municipalidad de Limbani para verificar el conflicto.
El alcalde Córdova Málaga señala que la minería artesanal de oro es el verdadero motor del problema, pues la actividad minera ha sido tradicional en la zona y ahora intensifica la rivalidad entre los distritos.
La oficina de demarcación territorial del gobierno regional muestra preocupación, según el alcalde, aunque enfrenta múltiples conflictos limítrofes en Puno, lo que dificulta el avance de las soluciones.
El alcalde considera que los alcaldes provinciales deben actuar con mayor firmeza, ya que la responsabilidad no debe recaer únicamente en los distritos, y la provincia necesita involucrarse más para resolver el conflicto.
Hasta la fecha, el gobierno regional no ha emitido un comunicado oficial para convocar a una reunión, aunque el alcalde de Limbani espera que se concrete pronto, pues ya se había planteado retomar el diálogo en julio
El conflicto podría empeorar si las autoridades no intervienen de manera efectiva, ya que, si la situación se sale de control local, la responsabilidad recaerá en el gobierno regional o central.
La principal salida que plantea el alcalde es el diálogo, pues considera necesario que todos los alcaldes, tanto provinciales como distritales, lleguen a un acuerdo para resolver el problema.
Si se logra un diálogo efectivo, el alcalde de Limbani cree que una solución definitiva podría alcanzarse este año o el próximo, por lo que insiste en la urgencia de pacificar la zona.
Finalmente, Córdova Málaga pide a los habitantes de Limbani y Coasa que reflexionen y opten por una salida pacífica, resaltando la importancia de mantener la tranquilidad en esta región de Puno.