Documentos sobre la investigación de la muerte del policía, José Luis Soncco Quispe, descartaron la versión sobre su muerte por disparo de arma de fuego, antes de ser quemado; en cambio, determinaron que falleció por un fuerte golpe con un objeto contundente en su cabeza.
Cabe recordar que la noche del 9 de enero se difundió una versión sobre una supuesta herida de arma de fuego en la cabeza; sin embargo, en el acta fiscal de su necropsia, el perito Ernesto López indicó que esa herida no correspondía a un proyectil de arma de fuego.
Por lo tanto, en el certificado de defunción se consignó como causa de la muerte, una contusión encefálica por fractura craneal.
Otra revelación dada durante las primeras investigaciones es que uno de los colegas del fallecido reveló que recibieron un pedido de auxilio a las 12 de la noche y, dos horas después, es decir, a las 2 de la mañana, organizaron un operativo para rescatar a los dos policías desaparecidos.
Cabe recordar que el acompañante de José Luis Soncco era Ronal Villasante Toque. En su declaración testimonial reafirma la versión de que fueron atacados por una turba de protestantes la noche del 9 de enero, luego de la matanza de ciudadanos juliaqueños en los alrededores del aeropuerto y en el centro de la ciudad.
Recordó que esa noche, a bordo del patrullero, llegaron a los alrededores del hospital Carlos Monge Medrano, lugar donde atendían a los heridos por balas policiales. Como notaron que la gran cantidad de personas que estaban presentes manifestaban su indignación por lo que había sucedido, quisieron evitar un encuentro con ellos.
Por esto, optaron por tomar una ruta alterna, pero por la oscuridad, los bloqueos en todas las cuadras y la presencia de piquetes se vieron atrapados en la zona conocida como Tambopata.
En un momento dado, al verse rodeados por personas que les gritaban “asesinos”, es que Soncco bajó del vehículo para tratar de apaciguar los ánimos; lo hizo igual, su compañero, Ronald Villasante, pero fueron apedreados y golpeados por los protestantes.
Según detalló, que se salvó de correr la misma suerte que Soncco, sino que se evitó, porque un grupo de ciudadanos lo ayudó, entre las cuales estaba una mujer que era pariente de otro policía. Este grupo de personas lo resguardó en una casa hasta que sus colegas vinieron por él.
El principal testigo de lo sucedido esa noche no puedo dar más detalles, pues se desmayó en medio de la golpiza y solo recuerda que alguien lo estaba cargando.
La mujer que le prestó el celular y cuyo número de celular quedó registrado, es la clave de la investigación.
Este fin de semana se determinó que el principal responsable es el expolicía Erusbel Apaza Uturunco quien fue enviado a prisión preventiva por el plazo de 18 meses.
En tanto, la investigación sobre las 18 muertes dadas esa fecha por balas disparadas por efectivos policiales no da signos de avances importantes.
