A pocos días de la segunda vuelta, campesinos de Caritamaya descartan recibir beneficios de Keiko Fujimori o Roberto Sánchez, priorizando su trabajo autogestionado sobre las promesas vacías.
Con picos y vestimenta tradicional, las mujeres cosechan las últimas papas mientras el ganado pace junto al pozo que abastece a las familias en esta llanura a casi 4.000 metros de altitud.
«Nadie me va a dar un sol, con mis manos trabajo», afirma una pobladora, subrayando la ausencia estatal y la autosuficiencia que define la vida cotidiana de esta comunidad a orillas del Titicaca.
El legado del fujimorismo pesa en el Altiplano
La memoria del gobierno de Alberto Fujimori inclina el voto puneño hacia Sánchez como «mal menor», aunque reconocen que ningún candidato transformará realmente su dura realidad agrícola, según explicó César Cutipa.
La masacre de Juliaca en 2023, con 18 muertos en un solo día, convirtió a Keiko Fujimori en sinónimo de represión para Dominga Hancco, cuya hija recibió un disparo al salir a comprar durante las protestas.
Según el analista Paulo Vilca, el sur andino busca un «dique frente al fujimorismo», aunque existen votos ocultos que ven en la candidata derechista una oportunidad de reactivación turística para la región.

