Cientos de pacientes, quienes buscaban atención médica, se encuentran desde el lunes 7 de julio, sin respuesta en el hospital Carlos Monge Medrano de Juliaca. La razón detrás de esta interrupción, la cual generó gran malestar entre la población, fue la contaminación del suministro de agua, afectando seriamente el servicio de salud en la provincia.
Jesús Abarca, presidente del Frente de Defensa Unificado de Juliaca, declaró al director regional de Salud como el principal responsable de esta crisis. Abarca criticó su oposición al cambio del director de la Red de Salud San Román, José Luis Mejía, a quien considera directamente culpable por su inacción.
El agua utilizada en el hospital Carlos Monge Medrano amaneció desde el lunes contaminada con petróleo, un hecho que obligó a la suspensión total de las atenciones médicas y las cirugías programadas. Esta situación, la cual es crítica para la salud pública, perjudicó directamente a numerosos pacientes que esperaban procedimientos vitales.
Fuentes internas del nosocomio denunciaron una presunta mala manipulación del petróleo, lo cual habría provocado que el combustible se filtrara a los ductos del sistema de agua. Esta lamentable negligencia, que puso en riesgo la salud de los pacientes, desencadenó el cierre de las instalaciones y la paralización de todos los servicios.
La decisión de Velásquez, quien se niega a realizar cambios sin la documentación adecuada, agrava la situación, pues su postura dilata una solución inmediata a la emergencia sanitaria. Mientras tanto, el hospital permanece inoperativo, dejando a la población de Juliaca sin acceso a servicios médicos esenciales.
El Frente de Defensa Unificado de Juliaca ha manifestado su rotundo rechazo ante la ineficiencia de las autoridades sanitarias, pues la falta de supervisión adecuada es evidente en este incidente. La comunidad exige una investigación exhaustiva para determinar las responsabilidades y evitar futuras situaciones similares.
La contaminación del agua en un centro médico representa un grave riesgo para la salud pública, generando desconfianza en el sistema de salud local. Este evento subraya la urgente necesidad de implementar protocolos de seguridad más estrictos para proteger a los pacientes y garantizar la calidad de la atención.
La población de Juliaca espera una pronta resolución a esta crisis, pues la salud de la comunidad no puede esperar más. Las autoridades deben actuar con celeridad para restablecer el servicio en el hospital Carlos Monge Medrano y asegurar un suministro de agua segura y de calidad para todos.