El crimen organizado creció peligrosamente en nuestra región durante el año 2025 y provocó un aumento de extorsiones y asesinatos por encargo, porque las mafias vinculadas a la minería ilegal tomaron el control de varias zonas para cobrar cupos a los trabajadores.
La extorsión subió del 12 % al 17 % en apenas doce meses debido al avance de los préstamos ilegales conocidos como gota a gota, ya que estas redes criminales usan la violencia extrema para asegurar los pagos en los distritos más alejados.
Un reporte del Observatorio del Crimen reveló que Puno registró 90 homicidios el año pasado y la mayoría ocurrió con armas de fuego, puesto que los delincuentes buscan dominar los territorios donde funcionan las economías ilícitas que generan mucho dinero sucio.
El distrito de Ananea aparece como el lugar más violento con 31 asesinatos seguido por la ciudad de Juliaca que reportó 26 muertes, por eso los especialistas advierten que el delito se expande rápido y se inserta con fuerza en la vida diaria.
La Policía Nacional tiene poca capacidad de respuesta por la falta de tecnología y recursos para perseguir a estas bandas internacionales de secuestradores, ya que el bajo nivel de sanciones contra los capturados facilita que la impunidad reine en todo el sur.
Las redes criminales reconfiguran el mapa delictivo del país al combinar el financiamiento ilícito con el control de las carreteras y los pueblos, mientras que la población exige acciones urgentes para frenar esta ola de sangre que destruye la tranquilidad regional.
