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Macabra confesión: Tío asesina y desmembra a sobrina de 13 años en Azángaro por venganza familiar

Pruebas forenses, cámaras y testimonios sustentan pedido de prisión preventiva mientras familiares y vecinos exigen justicia y sanción ejemplar

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El crimen más brutal de Azángaro: Una adolescente asesinada y descuartizada por su tío, Yony Cuno Larico, músico de 28 años, quien confesó haber asesinado y descuartizado a su sobrina de 13 años, en un crimen que conmocionó a la región. El cuerpo de la menor fue desmembrado en dos viviendas y sus restos arrojados por las tuberías de desagüe. El móvil: una supuesta venganza contra la madre de la víctima de iniciales a quien acusa de dañar a su familia.

La menor ingresó a su hogar en el jirón Ramón Castilla a las 22:00 horas del 29 de diciembre, según la confesión de Cuno, la menor discutió con él por su relación con la madre y sus planes familiares. «Tu papá que se muera, ese borracho no entiende nada», le habría dicho ella. En medio del forcejeo, cayó al suelo y golpeó su cabeza contra el cemento. Cuno esperó una hora, pero la niña no reaccionó, según el testimonio que recogió la Policía Nacional del Perú.

En otra parte de su testimonio, Cuno Larico envolvió el cuerpo en un saco negro y lo trasladó en una moto taxi hasta su cuarto alquilado en el jirón Sandia, aprovechó la oscuridad y el bullicio de los ensayos de diablada en la calle para mover los restos sin levantar sospechas. «Espérame, voy a sacar mi carguita», le dijo al mototaxista, quien no notó el peso del bulto. Su madre, Ángela, le preguntó por la niña, pero él respondió: «Habrá salido, como siempre».

A las 09:00 del 30 de diciembre, el tío compró un arco, una sierra y dos valdes blancos en el jirón Puno. En su cuarto, comenzó a seccionar el cuerpo. «Lo primero que se me ocurrió fue cortar (…)», declaró. Separó partes de su cuerpo, guardando en recipientes distintos. «No salía mucha sangre, ya se había coagulado», explicó. Mientras cortaba, maldecía: «Por tu culpa, mi hermano sufre».

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La eliminación de pruebas: Desagües, petróleo y lágrimas de arrepentimiento

El tío homicida arrojó los restos por el desagüe de su cuarto y el inodoro, usando agua para arrastrarlos. Compró petróleo en un grifo cercano para eliminar olores y rastros. «Me eché a llorar pensando en mi hermano William, que sufre epilepsia, y en Richard, con depresión», confesó. A las 20:00, salió a comer anticuchos en la plazoleta San José, pero el remordimiento lo persiguió: «¿Qué he hecho?».

Detenido bajo prisión preliminar, Cuno Larico admitió el crimen ante el fiscal Edgar Coila Pilco. «Estoy arrepentido, pero me dio cólera al recordar a mi hermano William y su enfermedad», declaró. Negó abuso sexual y aseguró estar sobrio durante los hechos. Su abogado, confirmó que la confesión fue voluntaria: «Mi cliente decidió decir la verdad».

La investigación: Cámaras, ADN y un patrón de violencia no denunciada

Las cámaras de seguridad captaron a un tío sospechoso cargando bolsas grandes la noche del crimen, la AREINCRI Azángaro incautó herramientas cortantes y aplicó pruebas de luminol y ADN en ambas viviendas. El fiscal no descarta que el móvil incluya venganza contra S. C., a quien Cuno Larico acusa de «robarle el lote y los cien millones» a su familia.

El caso, calificado como «el más cruel en la historia de Azángaro», generó protestas y exigencias de justicia, familiares de la menor, asesorados legalmente, piden que se agoten todas las líneas de investigación. «Queremos saber por qué una niña de 13 años fue víctima de tanto odio», declaró un portavoz.

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El juicio: Prisión preventiva y un fiscal contra reloj

El juez evaluará en los próximos días si extiende la detención del tío asesino o dicta prisión preventiva, la fiscalía trabaja para sustentar un juicio por feminicidio agravado, pero el tiempo es limitado: solo 72 horas para consolidar la investigación.

El tío ya detenido justificó su actuar en «problemas familiares» y el sufrimiento de sus hermanos. «Por culpa de Yudith, mi hermano William está enfermo», declaró. Sin embargo, autoridades advierten que el modus operandi —desmembramiento y eliminación de restos— sugiere premeditación y un intento de ocultar el delito a largo plazo.

La fiscalía: Pruebas, testimonios y un acusado con versiones fragmentadas

El Ministerio Público recaba pruebas para sustentar el juicio. Entre los objetos incautados destacan herramientas cortantes y recipientes con restos orgánicos, «el acusado solo ha ofrecido versiones fragmentadas», advirtió el fiscal. La pregunta clave sigue en el aire: ¿Por qué una niña de 13 años fue asesinada en su propia casa?

Vecinos de Azángaro organizaron vigilias con velas en la plaza San Bernardo. «No podemos permitir que crímenes como este queden impunes», declaró un líder comunitario. La indignación crece ante la posibilidad de que el crimen tenga raíces en conflictos familiares no resueltos y un patrón de violencia previa no denunciada.

¿Qué sigue? La fiscalía tiene 72 horas para presentar pruebas contundentes. Mientras, la familia de la adolescente exige justicia, y la comunidad clama por respuestas. El juicio por feminicidio agravado podría marcar un precedente en la lucha contra la violencia de género en Perú.

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