El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió este sábado que quienes causaron los disturbios en varias ciudades “serán perseguidos y castigados”, tras protestas por el coste de vida que dejaron ataques contra prefecturas, comercios y ayuntamientos.
Macron pidió respaldo para la policía y defendió la protesta pacífica, pues los “sembradores de caos” “solo buscan derribar nuestras instituciones”, mientras el primer ministro Sébastien Lecornu prometió: “No nos dejaremos intimidar”.
Los organizadores hablaron de 800.000 participantes en todo el país, mientras las autoridades calcularon 550.000, en una convocatoria difundida en redes bajo el nombre “Amarillos y Jóvenes” que sumó a agricultores, docentes y jubilados.
Choques e incendios en varias ciudades
Los disturbios golpearon varias ciudades: en Marsella y Lille manifestantes ingresaron en los ayuntamientos, en la primera derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República, y en París hubo choques, incendios y saqueos.
El contexto político agrava la tensión: el gobierno busca aprobar los presupuestos de 2027, con un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros, a seis meses de la elección presidencial que definirá al sucesor de Macron.
La líder ultraderechista Marine Le Pen afirmó que la extrema izquierda “tomó de nuevo como rehén” las demandas sociales, y el activista François Boulo celebró que la juventud “ha irrumpido en escena” ocho años después.








