El ministro de Seguridad de Panamá, Juan Manuel Pino, prevé que en 2024 cruzarán el país más migrantes irregulares que los más de 500.000 registrados en 2023. Esta proyección surge tras analizar la situación regional, indicó el funcionario. En lo que va de este año ya han ingresado 54.547 migrantes, en su mayoría procedentes de Venezuela, Ecuador, Haití, China y Colombia.
Tras analizar la situación regional, el Gabinete de Seguridad panameño concluyó que los problemas económicos y políticos en algunos países generarán más migración. Por ello se extenderá hasta julio la campaña “Escudo” para combatir a las redes criminales en la frontera.
Se calcula que estas bandas ganaron unos $820 millones en 2023 traficando migrantes por la peligrosa selva del Darién. Su accionar pone en riesgo las vidas de mujeres y niños principalmente. Así ocurrió el jueves con el naufragio frente a Panamá de una embarcación con 27 migrantes afganos, de los cuales murieron al menos 4 y 2 siguen desaparecidos.
Ante esta grave situación, Pino hizo “un llamado a todos para detener esta migración irregular que no es humanitaria”. También criticó “la indiferencia ante la pérdida innecesaria de vidas” en una zona que debería ser protegida como “pulmón del hemisferio”.
Los obispos de Panamá, Costa Rica y Colombia se reunirán del 19 al 22 de marzo en Ciudad de Panamá para coordinar acciones frente a la crisis. Buscan crear conciencia sobre los peligros en la ruta y mejorar la situación de los migrantes. Durante el encuentro visitarán una estación de recepción en el Darién.
El arzobispo José Domingo Ulloa destacó que el drama migratorio está en el corazón del Papa y de la Iglesia. Por ello es necesario combatir problemas como el narcotráfico y la actuación de coyotes. También se requiere más coordinación entre los distintos actores para proteger a los migrantes.
Jorge Ayala, de la Pastoral de Movilidad Humana de la Iglesia católica, manifestó que el encuentro servirá para visibilizar este drama humano y promover la solidaridad. La región debe comprender que muchos migrantes huyen de la pobreza, la persecución y la desesperanza.
En definitiva, Panamá enfrenta el gran desafío de gestionar un flujo migratorio récord, protegiendo los derechos de los migrantes pero también la seguridad nacional. Se necesita mayor cooperación regional e internacional para abordar las causas de fondo de esta crisis humanitaria.
