Un tribunal paraguayo condenó a 30 años de prisión al expolicía Eusebio Torres Romero, de 88 años, por torturar a dos hombres y una mujer en 1976 durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Los jueces Juan Francisco Ortiz, Rossana Maldonado y Manuel Aguirre determinaron por unanimidad que Torres Romero sometió a todo tipo de torturas físicas y psicológicas a los hermanos Carlos Ernesto y Luis Alberto Casco, y a Teresa Dejesús Aguilera, esposa de Carlos Ernesto, mientras estaban detenidos sin orden judicial en la sede de Investigación de Delitos de la Policía Nacional.
Los testigos declararon ante el tribunal que Torres Romero, el único policía con título de abogado, dirigía los interrogatorios en Investigaciones. La fiscal Sonia Sanguinés demostró las torturas mediante testimonios y otras pruebas. Carlos Casco fue detenido en abril de 1976 tras volver de Argentina por pertenecer a la Organización Político Militar, bajo cargos de ser comunista y opositor. Su hermano Luis Alberto fue apresado en Villarrica solo por ser su hermano y trasladado a Asunción donde fue torturado.
Teresa Aguilera fue arrestada embarazada en la calle en Encarnación sin orden judicial, y también trasladada y torturada en Asunción. La fiscalía había pedido 15 años para Torres Romero, pero los jueces consideraron los 30 años apropiados. Él enfrentó el juicio por videoconferencia en silencio. Cumplirá arresto domiciliario por su edad.
La sentencia fue considerada aleccionadora. Torres Romero se suma a la lista de condenados por torturas durante la dictadura de 1954-1989, que dejó 500 desaparecidos, 18.782 torturas, detenciones arbitrarias, ejecuciones y exilios. Stroessner nunca fue juzgado por estos crímenes.
El presidente del tribunal, Ortiz, afirmó que las torturas quedaron probadas por los testimonios de 20 testigos ante el tribunal, siendo la primera vez que se juzga a un torturador en un proceso oral y público en Paraguay.
El Partido Comunista calificó la sentencia de moral y política, con peso extraordinario, aunque Torres Romero no pisará la cárcel. Los hermanos Casco y Aguilera finalmente obtuvieron justicia 46 años después gracias a la perseverancia de la fiscalía.
