En dos semanas, la ciudad de Puno reducirá el suministro de agua potable en diversos barrios y urbanizaciones debido a la crítica escasez hídrica que afecta a la región altiplánica, lo que obliga a limitar la distribución de este recurso esencial.
Luis Aguilar Coaquira, gerente de Emsa – Puno, explicó que la medida responde al progresivo agotamiento de las principales fuentes de agua, como las captaciones de Totorani y Arajmayo, que han disminuido considerablemente su producción de este líquido elemental.
Además, la captación del lago Titicaca en el sector Chimu, que abastece al 90 % de la población puneña, está en situación crítica. Según Aguilar, el nivel del lago ha bajado tanto que solo restan cinco centímetros para que el agua deje de ingresar a la cámara de bombeo, lo cual incrementa la gravedad del problema.
Con esta emergencia hídrica, barrios que antes contaban con agua las 24 horas ahora dispondrán solo de 20 horas diarias, lo que representará un racionamiento significativo en el servicio de este recurso elemental.
Ante esta situación, Emsa Puno ha implementado un plan de contingencia que incluye captar agua de galerías subterráneas desde Totorani, para su potabilización y, de esta forma, reducir el impacto.
La empresa ha solicitado la declaratoria de emergencia para agilizar trámites administrativos y ejecutar proyectos que mitiguen la crisis de abastecimiento de agua potable en la ciudad.