Un ingeniero de Sempra-Techint-Macquarie, empresa constructora reconocida, sorprendió al revelar la viabilidad del Gasoducto Sur Peruano en solo dos años, desmintiendo la masificación virtual propuesta. Esta afirmación, compartida por el ingeniero Antonio Gamero, impacta directamente los planes energéticos del sur del país.
Antonio Gamero informó estas conclusiones tras una reunión en Cusco, donde grupos de poder económico promueven el gasoducto costero. La opinión técnica de Techint, experto en ductos, contrastó fuertemente con la narrativa oficial impulsada por los organizadores del evento.
Intereses poderosos, según Gamero, insisten en la masificación por camiones, una opción menos eficiente para el desarrollo regional. Esta alternativa virtual perjudicaría a Puno, junto con provincias cusqueñas como Chumbivilcas, Quispicanchi, Espinar entre otras.
Además, Gamero advirtió sobre “Cálida”, la empresa a cargo de la masificación en Lima, que llevó al Estado peruano a arbitrajes. Cálida incumplió la conexión de 160 mil viviendas, demostrando que no es la solución esperada para el gas natural.
El ingeniero comparó la masificación virtual con el agua distribuida en tanques, frente al suministro directo por tuberías. En el Perú, lo temporal se vuelve permanente, por ello urge una solución definitiva con el Gasoducto Sur Peruano.
La ley 29970 previó la construcción de las centrales térmicas de Mollendo e Ilo, llamadas «Nodos energéticos», como consumidoras ancla. Ellas justificarían el gran volumen necesario para financiar el transporte del gasoducto al sur.
Estas centrales duales, que operan con diésel a reserva fría, fueron diseñadas para usar gas natural. Los detractores del Gasoducto Sur Peruano buscan que el gas costero las abastezca, eliminando la necesidad del ducto sureño principal.
Por ello, el ingeniero Antonio Gamero reitera la necesidad de persistir y reiniciar el Gasoducto Sur Peruano. La unidad es clave para defender este proyecto fundamental, asegurando energía barata y desarrollo para la macrorregión sur.


