En los últimos días, al menos quince lápidas del cementerio central de Laykakota, que habían permanecido intactas durante décadas, han sido robadas. Hasta el momento, no se ha identificado a los responsables, y no hay información oficial sobre los sospechosos.
Los robos han ocurrido en los sectores más antiguos del cementerio, donde los delincuentes buscan el valioso bronce de las lápidas para venderlo por kilo. Durante una visita al camposanto, se pudo observar que en varios pabellones quedaron restos de los marcos metálicos de las lápidas, desechados tras ser saqueados.
Se intentó contactar a Héctor Raúl Aquino Arias, gerente general de la Sociedad de Beneficencia Pública de Puno, para obtener una declaración sobre estos incidentes, pero no respondió.
Una fuente de la institución señaló que se sospecha que los trabajadores del cementerio podrían estar involucrados en los robos. Esta teoría se basa en que se utilizaron herramientas que serían difíciles de pasar desapercibidas en las puertas de acceso.
