El Complejo Arqueológico de Sillustani, ubicado en Puno, enfrenta una encrucijada que impacta directamente a la población, el director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, Edmundo Cordero Maldonado, anunció que proyectos como agua, desagüe y restauración siguen pendientes, generando preocupación por el futuro turístico y cultural del sitio.
En Sillustani, la espera por soluciones concretas en saneamiento básico ha superado los veinte años, los habitantes de la zona observan cómo la Laguna Umayo continúa expuesta a la contaminación, sin avances visibles en la ejecución de los trabajos prometidos.
Cordero Maldonado sostuvo que los trámites de certificación CIRA fueron una iniciativa local, sin embargo, dejaron los procesos inconclusos, y actualmente la Dirección de Cultura solicita persistencia para que no caduquen los documentos esenciales.
La falta de levantamiento de observaciones en tiempo oportuno hizo que algunos permisos perdieran validez, esta situación dificulta la viabilidad del proyecto que beneficiaría directamente a los vecinos, según lo expuesto por Cordero Maldonado.
El museo de sitio en Sillustani permanece cerrado, las condiciones deficientes del edificio, especialmente el techo y el suelo deteriorado por humedad, han impedido la apertura, mientras las piezas arqueológicas permanecen almacenadas sin muestra pública.
La elaboración de un expediente para recuperar el museo ya está lista, sin embargo, el inicio de las obras depende de la pronta asignación de presupuesto, se espera que el recinto vuelva a recibir visitantes y a fortalecer el patrimonio regional.
Este museo resguarda objetos arqueológicos de gran importancia, la posibilidad de reabrirlo revierte interés, pues significaría un impulso para el turismo y la valoración cultural del departamento de Puno.
El pedido por restaurar las chullpas continúa vigente, pues la segunda etapa de intervención no ha comenzado, a pesar de los recursos asignados, la Dirección de Cultura aún busca especialistas en arqueología para iniciar el proceso adecuado.
Más de cien chullpas han recibido sólo mantenimiento básico, la restauración completa se retrasa por la dificultad para contratar profesionales que dominen las técnicas necesarias para conservar las estructuras funerarias ancestrales de Sillustani.
Por otro lado, el precio de las entradas causa inconformidad, turistas nacionales y extranjeros pagan quince soles por igual, la Dirección de Cultura de Puno gestiona modificaciones que distingan entre visitantes y permitan el acceso gratuito a ciudadanos de la región.
Los grupos organizados que lo solicitan pueden obtener acceso sin costo, la decisión sobre ajustes de tarifas recae en el Ministerio de Cultura central, quien analiza propuestas para equilibrar el turismo y el derecho de los habitantes.
Las quejas por presunto trato inadecuado en casetas están bajo investigación, según informó Cordero Maldonado, todavía no se han confirmado evidencias de irregularidades que justifiquen acciones disciplinarias en el personal responsable.
El Ministerio de Vivienda anunció que cuatro proyectos de agua y alcantarillado serán reactivados este año en Puno, pero las obras en Sillustani todavía no avanzan, se espera que la región reciba las inversiones necesarias para resolver las urgencias locales.
La población sigue esperando respuestas concretas que garanticen un desarrollo sostenible del complejo y la protección de su legado, mientras tanto, Sillustani conserva su atractivo pese a los desafíos pendientes.
