El Ministerio de Energía y Minas autorizó la explotación del tajo La Tapada en el proyecto Tía María según advirtió el dirigente Pablo Salas Charca, porque esta decisión pone en peligro la agricultura del Valle del Tambo por su cercanía a la cuenca.
Diferentes estudios técnicos prueban que la actividad minera es inviable en este lugar debido a que el yacimiento se ubica a pocos metros de una zona dedicada a la ganadería, además un tajo abierto resulta letal para la salud de los ciudadanos.
La presión social de la población forzó la suspensión de los trabajos hace dos semanas en este sector agrícola, puesto que Pablo Salas Charca afirma que la reactivación del proyecto minero pasará nuevamente por el rechazo de la fuerza popular organizada.
La empresa minera asegura que ya levantó todas las observaciones sobre el terreno y los restos arqueológicos con documentos oficiales recientes, aunque Pablo Salas Charca considera que estos papeles son solamente un arreglo amañado sin ningún tipo de credibilidad real.
El tajo descenderá hasta 600 metros de profundidad bajo el nivel del Valle del Tambo y filtrará agua contaminada hacia los cultivos alimenticios, porque toneladas de polvos químicos se esparcirán con el fuerte viento de la zona sin tener ninguna contención tecnológica.
Varios terrenos adjudicados por la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales (SBN) pertenecen legalmente a los pueblos de Cachendo y Characato según sostiene Pablo Salas Charca, ya que la venta de estas tierras ocurrió sin realizar ninguna consulta a los habitantes originarios del lugar.
