La policía dispersó con una durísima represión de gases lacrimógenos a una masiva marcha de sindicalistas, campesinos e indígenas que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras intentaban ingresar a la plaza central de La Paz lanzando piedras y dinamita.
Los manifestantes partieron desde El Alto hacia el centro paceño, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, pero la policía los repelió con gran violencia, logrando que, poco después, las calles lucieran más tranquilas y se restableciera parcialmente la circulación.
“Es el clamor del pueblo; al presidente le quedan dos caminos: la renuncia voluntaria o la convulsión”, declaró el dirigente campesino Vicente Salazar a periodistas durante la movilización, marcando la postura radical de los sectores movilizados contra el gobierno.
Captura y liberación del dirigente Salazar
La Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari, encabezada por Salazar, denunció su detención y exigió su inmediata liberación, mientras el ministro de Trabajo, Williams Bascopé, negó inicialmente el arresto y generó una fuerte controversia sobre el paradero del líder.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, confirmó luego que el dirigente fue detenido y liberado porque tenía vigente una “acción de libertad” que frenaba una orden de detención, dejando en evidencia las contradicciones dentro del propio gabinete ministerial.
Las protestas cumplen 40 días con bloqueos que afectan a La Paz y El Alto, provocando escasez de oxígeno medicinal y alimentos, mientras la Defensoría del Pueblo reportó 10 fallecidos y los sectores productivos cifran las pérdidas económicas en 2.000 millones de dólares.



