Un estudio en Parcoco, La Paz de Bolivia, evidenció que la presencia de camélidos favorece la diversidad de plantas forrajeras y ayuda a conservar los bofedales altoandinos. Según la bióloga Eliana Quispe, el pastoreo tradicional mantiene el equilibrio ecológico de estos humedales y sostiene la economía de las comunidades rurales, por lo que fortalecer esta práctica podría ser clave para enfrentar la sequía y evitar su degradación.
La especialista detalló que la ausencia total de alpacas y llamas acelera la conversión del bofedal en pastizal, rompiendo el equilibrio ecológico que sostiene a estos humedales altoandinos frente al déficit hídrico.
Quispe afirmó que «la relación del bofedal con la gente y el animal es uno de los aspectos más importantes» para el manejo sostenible que aplica Bolivia en sus ecosistemas de altura.

El vínculo entre pastoreo y conservación se replica en la región
Bolivia gestiona sus bofedales bajo la Ley 404 y una estrategia nacional de humedales, marco legal que reconoce la actividad ganadera como parte activa de la conservación, no como amenaza.
En comunidades altoandinas de Bolivia y Perú, la economía familiar depende del ganado camélido, por lo que la pérdida de bofedales golpea directamente los ingresos de estas poblaciones rurales.
Ante la sequía proyectada por el fenómeno del Niño, Quispe planteó que fortalecer el pastoreo tradicional podría ser clave para frenar la degradación de bofedales en la región altiplánica compartida.