La promesa de reubicar el botadero de Haquira en la región de Cusco, una de las principales promesas del alcalde Luis Pantoja durante su campaña, aún no muestra avances concretos a mitad de su gestión. La comunidad se mantiene expectante, pero los retrasos han comenzado a generar una gran preocupación entre los habitantes de la región. El botadero de Haquira, que se ha convertido en un foco de problemas ambientales, sigue siendo una ‘bomba de tiempo’ según las autoridades locales.
El regidor de la municipalidad del Cusco, Ricardo Pezo, admitió que los plazos establecidos para el cierre del botadero se están extendiendo, complicando aún más la situación. Para proceder con el cierre, se debe adquirir primero las áreas destinadas al botadero y comenzar con el sellado progresivo del sitio. No obstante, este proceso está siendo obstaculizado por la necesidad de comprar terrenos adicionales que forman parte del área del botadero, y por la presencia de terceros que han adquirido propiedades en la zona.
Pezo indicó que al menos ocho propietarios han solicitado una compensación económica al municipio por sus terrenos. La municipalidad está actualmente revisando estas solicitudes junto con un tasador para determinar si el monto de aproximadamente S/ 30 por metro cuadrado solicitado es justo y adecuado. Este paso es crucial para avanzar en el proceso de reubicación, pero ha añadido más complejidad y demora a la situación.
Además, la compra del nuevo terreno para el traslado del botadero también se mantiene incierta, tanto en términos de valorización como de ubicación. Este hecho ha generado dudas adicionales sobre la viabilidad de las promesas realizadas por el alcalde en campaña. Ricardo Pezo expresó su esperanza de que no se sigan produciendo demoras en la adquisición de los terrenos necesarios para resolver este problema crítico: “Es un compromiso de la actual gestión, espero que no se demore más la compra de estos terrenos”, concluyó.


