Le dieron el último adiós al joven de 22 años, Rosalino Flores Velarde, quién fue acribillado con 36 perdigones en el cuerpo el pasado 11 de enero durante las protestas en contra del gobierno de Dina Baluarte en la región Cusco.
Su padre, José Flores Huamán, con sentidas palabras despidió al joven que estudiaba gastronomía y quien es la segunda víctima en la región imperial, «mi corazón está endurecido como una piedra, es por eso que no tengo más lágrimas», dijo cuando enterraban a su hijo.

La familia de Rosalino lo llevó hasta la comunidad de Conchaccalla en el distrito de San Jerónimo, región Cusco, para darle cristiana sepultura, que en medio de un mar de gente y lamentos de sus compañeros fue despedido como héroe.
Entre tanto, Juan Flores, hermano mayor del difunto, manifestó que hubo muchas personas apoyando a su familia sin embargo lamentó que en Lima se conozca la discriminación, «en Lima toqué muchas puertas, pero lamentablemente no me quisieron ayudar, sufrí mucha discriminación, pensé que vivíamos en un país en el que todos tenemos derecho», enfatizó.

