Tras la muerte de un estudiante de la I.E. Villa del Lago que presuntamente sufrió bullying, la Dirección Regional de Educación de Puno reconoció las deficiencias en la atención socioemocional de los colegios. El director de la DREP, Félix Rodríguez Quispe, admitió la responsabilidad institucional y señaló que la falta de psicólogos y trabajadores sociales limita la atención de casos de acoso escolar en la región.
La Dirección Regional derivó el caso a la UGEL Puno en lugar de intervenir directamente, activando únicamente el equipo de tutoría y convivencia escolar, mientras el director de la DREP, Félix Rodríguez Quispe, admitió que el hecho no escapa de su responsabilidad institucional ante la opinión pública.
«Nosotros siempre derivamos a la unidad de educación local de Puno, porque tenemos que tener esa responsabilidad, pero eso no escapa de nuestra responsabilidad como dirección regional», declaró Rodríguez al ser consultado sobre el caso del estudiante afectado.
Un sistema sin profesionales para atender la crisis emocional en aulas
Los colegios de Jornada Escolar Completa son los únicos que cuentan con psicólogos y trabajadores sociales en Puno, dejando a la mayoría de instituciones educativas de la región sin profesionales de salud mental ante casos de acoso, violencia o crisis emocional.
La ausencia de estos profesionales impacta directamente en cientos de estudiantes que no reciben contención oportuna, agravando situaciones de bullying que pueden derivar en daños físicos, emocionales y deserción escolar sin que ninguna instancia intervenga a tiempo.
El propio director regional de educación, reconoció que, además de psicólogos, se necesitan trabajadores sociales en cada plantel, señalando que «hay que cuidar el aspecto socioemocional», aunque sin anunciar plazos, presupuesto ni un plan concreto de implementación.
La propuesta existe, pero la brecha entre el discurso y la acción persiste
Según la normativa vigente, los colegios de jornada completa debían incorporar psicólogos y, ante su escasez, trabajadores sociales como alternativa, un modelo que Rodríguez reconoció como válido pero que no se ha extendido al resto del sistema educativo regional.
El estudiante fallecido podría haber contado con orientación profesional inmediata si el colegio tuviera psicólogo; en cambio, el caso fue escalado entre instancias sin que ninguna asumiera intervención directa, según lo revelado por el propio funcionario.
La dirección proyecta impulsar un modelo integral con psicólogos, tutores, trabajadores sociales y escuela de padres, pero mientras eso ocurre, los estudiantes de Puno enfrentan el bullying con docentes y tutores como único recurso disponible dentro de sus instituciones.



