El 85% de los contagiados por sarampión en Puno son escolares, confirmó el director Regional de Salud, Emerson Aquino Condori, mientras los focos del brote se concentran en Juliaca, Sandia y la ciudad de Puno, sin que el presupuesto nacional de emergencia haya llegado aún a la región.
El Decreto Supremo N.° 008-2026-SA, declaró emergencia sanitaria en Puno y otros 10 departamentos, destinando más de S/12 millones a nivel nacional para controlar el brote y reforzar vacunación, sin embargo, la transferencia presupuestal anunciada por el Ejecutivo no se concretó hasta la fecha.
«Uno está destinado al tema de la vacunación, en lo que corresponde a recursos humanos para conformar las brigadas», explicó Aquino Condori, detallando el uso previsto de los fondos, mientras la región opera reorientando presupuesto de otras actividades para sostener las acciones inmediatas contra el brote.
Colegios en riesgo y brecha de vacunación heredada de 2025
Las instituciones educativas que no superen el 90% de vacunación podrían pasar temporalmente a clases virtuales, mientras la Dirección Regional de Salud evalúa que cada colegio alcance una cobertura mayor al 95%, en coordinación con la Dirección Regional de Educación y la UGEL San Román.
La crisis tiene raíz en el año anterior: Puno cerró 2025 con solo el 65% de población vacunada, dejando una brecha superior al 35% de personas sin inmunización, condición que facilitó la expansión del brote actual en colegios y centros urbanos de la región.
«Esto nos dejó una brecha de más del 35%, en la cual la población no estaba vacunada», advirtió Aquino Condori, señalando que la baja cobertura acumulada convirtió a la población escolar en el segmento más vulnerable ante el reingreso del sarampión a la región.
Brigadas desplegadas y operación con recursos propios
La región desplegó 40 brigadas de vacunación en Juliaca y entre 12 y 15 brigadas en las demás provincias, con apoyo logístico para combustible, impresiones, comunicaciones y promoción de salud, todo financiado con recursos redirigidos internamente ante la demora del Ejecutivo.
La DIRESA Puno opera en una situación de emergencia financiera paralela a la sanitaria, ejecutando acciones críticas con presupuesto destinado originalmente a otras actividades, modelo insostenible si la transferencia desde Lima continúa sin concretarse en los próximos días.
La demora presupuestal del Ejecutivo frente a una emergencia formalmente declarada mediante decreto supremo expone una brecha entre la decisión política y la ejecución real, mientras los casos de sarampión continúan en aumento y los colegios de Puno aguardan una definición sobre su modalidad de clases.

