Más de diez viviendas terminaron consumidas por un voraz incendio este sábado por la noche en el centro poblado La Rinconada. Los pobladores del jirón Cuba intentaron apagar las llamas con baldes de agua ante el avance incontrolable del fuego en la zona.
El siniestro empezó después de las 10:00 de la noche y se extendió rápidamente por las construcciones rústicas de materiales inflamables. La presencia de plantas de molinos agravó la emergencia y generó pánico entre los vecinos por el riesgo de nuevas explosiones.
La falta de bomberos dejó a los residentes sin ayuda técnica para enfrentar este desastre que destruyó el patrimonio de muchas familias. Los mineros tuvieron que arriesgar sus vidas usando recursos propios ante la ausencia de un equipo especializado en esta alejada provincia.
Las edificaciones del sector no cumplen con las normas de seguridad y tienen instalaciones eléctricas muy deficientes según los primeros reportes. Esta informalidad constructiva es un factor recurrente en los incendios que ocurren periódicamente en este centro poblado de San Antonio.
Los afectados exigieron a las autoridades medidas concretas para frenar la construcción de casas peligrosas y mejorar el equipamiento de emergencias. Los ciudadanos piden fiscalización inmediata para evitar que la informalidad siga provocando pérdidas materiales significativas en este escenario de riesgo permanente.
Esta tragedia expone nuevamente la vulnerabilidad de La Rinconada donde los incendios repiten siempre el mismo patrón de descuido y abandono estatal. La población espera que las instituciones preventivas actúen pronto para salvar vidas y proteger los pocos bienes de los trabajadores.
Las familias que lo perdieron todo pernoctaron a la intemperie mientras esperaban la llegada de ayuda humanitaria por parte de la municipalidad distrital. Las autoridades iniciaron el conteo de los daños para determinar cuántas personas necesitan carpas y alimentos tras quedarse solo con lo puesto.
El fuego fue controlado totalmente en la madrugada del domingo gracias al esfuerzo unido de toda la comunidad minera de Ananea. La policía nacional realiza las investigaciones para confirmar si un cortocircuito originó esta desgracia que ha dejado a decenas de personas en la calle.

