El gerente de la Emsapuno, Luis Aguilar Coaquira, reconoció que el megaproyecto de agua y desagüe para nuestra ciudad demorará varios años. La obra depende estrictamente de la construcción previa de una planta para tratar las aguas residuales.
Luis Aguilar Coaquira indicó que “esta es una exigencia del Banco Mundial” para soltar el dinero necesario que permita mejorar los servicios básicos. El funcionario estimó que levantar esa planta de tratamiento podría tardar hasta cinco años antes de iniciar las tuberías nuevas.
La empresa de agua trabajará mientras tanto en un plan de contingencia para captar líquido del río Huile y evitar el desabastecimiento en los barrios. Los especialistas terminarán el expediente técnico en julio de este año con el apoyo de la municipalidad provincial.
El gerente general manifestó que “vamos a trabajar en el expediente técnico para buscar los recursos que permitan ejecutar el proyecto” de manera inmediata. El municipio asumió este trabajo luego de que se rompiera el acuerdo anterior con el Gobierno Regional de Puno.
La gestión actual reconoció que todavía no tienen el financiamiento asegurado para realizar las obras de emergencia en la captación del río Huile. El funcionario evalúa pedir ayuda económica a la seguridad social y a otras instituciones del Estado para comprar los equipos.
Luis Aguilar Coaquira planteó la posibilidad de que cada familia puneña aporte una cuota voluntaria de 23 soles para salvar este plan de contingencia. Esta propuesta busca recaudar fondos rápidos ante la falta de presupuesto público para solucionar la crisis del agua potable.
Los pobladores de Puno esperan con preocupación una respuesta clara sobre el futuro de este servicio que es fundamental para la salud pública. La empresa de saneamiento debe garantizar que el proyecto no se detenga por trámites burocráticos mientras la población sigue sufriendo.



