La gestión del alcalde provincial de San Román, Oscar Cáceres Rodríguez, concluye sin resolver la crisis de seguridad ciudadana en Juliaca. El regidor Edgar Ovidio Tumi Miranda advirtió que, pese a los intentos realizados, el problema persiste en la provincia.
La Policía Nacional del Perú necesita incrementar efectivos y diseñar una planificación estratégica en Juliaca. Tumi Miranda señaló que la institución debe identificar zonas críticas para garantizar presencia permanente en los puntos de mayor riesgo de la ciudad.
Sin esa distribución territorial, el patrullaje resulta ineficaz ante la violencia urbana. La falta de planificación, según el regidor, impide que los efectivos respondan con oportunidad ante los delitos que se registran a diario en la provincia de San Román.
El Serenazgo municipal de Juliaca cuenta con personal, vehículos y equipamiento suficiente, pero carece de una programación adecuada. Tumi Miranda afirmó que la distribución por zonas es la deuda pendiente del área para brindar resultados efectivos a la población.
Desde el Consejo Municipal, los regidores solicitaron a los responsables del Serenazgo que eleven sus requerimientos de personal y bienes de forma formal. Con esos recursos, el área debe optimizar su cobertura en los sectores de mayor incidencia delictiva de la ciudad.
Las ordenanzas municipales aprobadas en gestiones anteriores no se aplican con rigor por parte de las gerencias responsables. Tumi Miranda precisó que los instrumentos normativos existen, pero los jefes de área los ignoran o los ejecutan de manera deficiente.
Ante esa situación, el regidor exhortó al Serenazgo y a la Policía Nacional a utilizar el marco normativo vigente para actuar con mayor firmeza. «Tienen los instrumentos para actuar, pero no lo complementan», reprochó Tumi Miranda a las autoridades de seguridad de la provincia.
Oscar Cáceres Rodríguez asumió la alcaldía con la promesa de una gestión técnica y responsable en materia de seguridad ciudadana. Sin embargo, Tumi Miranda concluyó que trató, pero no pudo: la gestión termina sin el respaldo de profesionales adecuados y con el problema de inseguridad sin resolver en San Román.

