El primer día del concurso de danzas autóctonas en honor a la Virgen de la Candelaria dejó un saldo de más de 200 atenciones médicas, principalmente por problemas en los pies. Los puntos de primeros auxilios, instalados en el estadio de la Universidad Nacional del Altiplano y en el recorrido de veneración, trabajaron sin descanso para asistir a los participantes.
Brigadas de salud de la Red Integrada de Salud Puno, junto al Policlínico Municipal, la Sanidad de la PNP y EsSalud, desplegaron equipos médicos en lugares estratégicos. La coordinación entre instituciones permitió una atención rápida y eficiente, evitando complicaciones mayores durante la jornada.
La mayoría de las atenciones estuvieron relacionadas con ampollas, torceduras y fatiga en los pies, problemas comunes en danzarines que bailan por horas sobre el asfalto. Aunque no se reportaron emergencias graves, las brigadas mantuvieron alerta máxima para garantizar la seguridad de los participantes.
Los puntos de atención seguirán funcionando este domingo 1 de febrero en los mismos lugares: dentro y fuera de la UNA Puno, en la intersección de la Avenida Floral con la Costanera, y en la esquina de la Avenida La Torre con el jirón Deza. Las autoridades recomiendan a los danzarines hidratarse constantemente y alimentarse adecuadamente para evitar descompensaciones.
La población agradeció el trabajo de los equipos médicos, que estuvieron presentes desde las primeras horas del evento. Su labor fue clave para que la festividad transcurriera con normalidad, a pesar del desgaste físico que implica bailar por largas horas.
Las brigadas recordaron que, aunque la celebración es un momento de alegría, es fundamental cuidar la salud. Por eso, insisten en que los danzarines usen calzado adecuado, descansen cuando sea necesario y eviten exponerse al sol sin protección.
Mañana, los equipos médicos volverán a estar en sus puestos para seguir velando por el bienestar de los participantes. La Red Integrada de Salud Puno hizo un llamado a la población a colaborar, reportando cualquier emergencia de inmediato.
Mientras tanto, los organizadores del evento refuerzan las medidas de seguridad para que la fiesta continúe sin contratiempos. La Candelaria sigue siendo un espacio de tradición, pero también de prevención.
La comunidad espera que, con estas acciones, los danzarines puedan disfrutar de la festividad sin poner en riesgo su salud. La coordinación entre instituciones ha sido clave para lograrlo.
