Migraciones Puno elevó los operativos en frontera ante el riesgo de ingreso de ciudadanos bolivianos con sarampión, admitiendo vulnerabilidad en Desaguadero, tras la alerta sanitaria registrada en la región en 2026, sostuvo, Hugo Neptali Cavero Aybar, Ejecutivo de la Jefatura Zonal de Puno.
La medida se articuló en la Conferencia Multidimensional de Seguridad Nacional del Ministerio del Interior, convocando a Migraciones, PNP, MINSA y Ministerio Público, para reforzar el control sanitario y migratorio en la región de Puno.
«No se está descartando que bolivianos hayan traído el sarampión», advirtió Hugo Cavero, jefe de Migraciones Puno, señalando que la institución participa en mesas con el MINSA para prevenir la expansión del brote.
Frontera permeable y vacío de control
La frontera de Desaguadero concentra el mayor tránsito de personas a pie entre Perú y Bolivia, donde los pasajeros ingresan sin control efectivo, a diferencia del Centro Binacional de Atención donde sí se exige identificación a vehículos particulares.
La situación pone en riesgo a la población puneña, pues el brote de sarampión en Bolivia amenaza a comunidades fronterizas, donde la circulación de personas sin control sanitario favorece la transmisión de enfermedades.
La falta de intervenciones y la efectividad del sistema, señalan que en Bolivia ningún pasajero baja del bus sin ser controlado, lo que contrasta con la realidad peruana, donde Migraciones opera solo cuatro horas diarias.
Sandia y la brecha migratoria pendiente
En la provincia de Sandia, y en los distritos como: Cuyocuyo, San Juan del Oro y Putina Punco, carece de un puesto de control migratorio, aunque el MINSA ya mapeó la presencia de diversas enfermedades en esa área fronteriza, según informó Cavero.
«Tenemos que hacer más control y arreciar los operativos en frontera, porque tenemos una frontera abierta», sostuvo Cavero, comprometiendo la intensificación de operativos conjuntos como política de la Superintendencia Nacional de Migraciones.
En tanto, funcionarios del MINSA llegaron a la región y se reunieron con Migraciones para diseñar acciones conjuntas, mientras los 130 expulsados en 2026 se materializaron a través de Desaguadero y otros puntos de la frontera puneña.
