La viuda Irma Mariela Calla Sánchez exigió justicia al candidato Roberto Sánchez Palomino por la muerte de su esposo, Manuel Quilla Ticona, torturado el 14 de marzo durante las protestas y fallecido 17 días después, entre lágrimas señaló que tras tres años nunca consiguió justicia.
Manuel Quilla Ticona ejercía su derecho constitucional a la libre protesta cuando fue detenido y torturado. Tras 17 días de agonía falleció, y dejó a dos hijos menores sin padre y sin respaldo estatal.
La viuda relató que ella y sus hijos sufrieron terruqueos, detenciones arbitrarias y abandono institucional. El Estado, en sus palabras, estuvo presente solo para reprimir y ausente para garantizar justicia.
Ante Sánchez Palomino, Calla Sánchez señaló que Keiko Fujimori nunca pidió disculpas reales por las masacres contra el pueblo quechua y aymara, a pesar de las declaraciones públicas que ella misma difundió.
La viuda recorre las calles desde hace tres años sin que el Estado le entregue justicia. Cada gestión realizada ante las autoridades terminó en silencio, indiferencia o criminalización de su dolor.
La hija mayor de Calla Sánchez, de 13 años, asumió el rol de madre de su hermano de cinco años desde que el padre falleció. Por la precariedad económica, la familia abandonó la educación urbana y retornó al campo.
Los hijos de otras víctimas, como Salomón Valenzuela y Sonia Aguilar, enfrentan el mismo olvido. Sin alimentación suficiente ni acceso a educación, los huérfanos viven al margen de toda política pública.
La viuda exigió a Sánchez Palomino un compromiso concreto con las víctimas: atención integral para los huérfanos, reparación económica y prisión efectiva para los responsables de los crímenes de Estado.

