Un equipo internacional de neurólogos del Baylor College of Medicine descubrió que el cerebro humano procesa y predice el lenguaje bajo anestesia profunda, desafiando décadas de certezas médicas sobre la conciencia, según estudio publicado en la revista científica Nature.
Los investigadores implantaron sondas Neuropixels, más delgadas que un cabello humano, en el hipocampo de siete pacientes anestesiados con propofol durante cirugías de epilepsia, registrando la actividad eléctrica de cientos de neuronas individuales en tiempo real con resolución sin precedentes.
El coautor Sameer Sheth afirmó que «el cerebro está mucho más activo y es mucho más capaz durante la inconsciencia de lo que se pensaba«, precisando que incluso bajo anestesia total los cerebros siguen analizando el entorno sin que los pacientes recuerden nada al despertar.
El hipocampo aprende y predice, incluso dormido
La medicina suponía que la anestesia general desconectaba todas las funciones cognitivas superiores, pero el experimento demostró neuroplasticidad activa en estado inconsciente, pues las neuronas del hipocampo afinaron progresivamente su capacidad para detectar sonidos anómalos durante diez minutos de prueba.
En la segunda fase, los cerebros anestesiados diferenciaron sustantivos, verbos, adjetivos y expresiones de lugar, y además predijeron qué palabras vendrían a continuación en cada oración, exactamente como lo hace el cerebro consciente ante una frase incompleta en conversación normal.
El coautor Benjamin Hayden señaló que «este tipo de codificación predictiva es algo que asociamos de manera indisoluble con estar despiertos y atentos«, admitiendo que todo el equipo quedó sorprendido al hallarlo activo en un estado de inconsciencia profunda inducida farmacológicamente.
Implicancias para la medicina, la IA y las prótesis cerebrales
El descubrimiento establece un paralelismo directo con la inteligencia artificial, pues los modelos de lenguaje como ChatGPT también construyen respuestas mediante predicción de la siguiente palabra, sugiriendo que tanto los sistemas biológicos como los artificiales comparten mecanismos similares de procesamiento sin requerir consciencia activa.
El primer autor Vigi Katlowitz planteó si estas señales cerebrales podrían usarse para «desplegar y hacer funcionar una prótesis del habla en partes del cerebro dañadas por un ictus o una lesión», abriendo una nueva vía para las interfaces cerebro-ordenador en pacientes con daño neurológico.
Los propios investigadores piden cautela, recordando que el estudio se realizó solo con siete pacientes, un único sedante y exclusivamente en el hipocampo, siendo necesario ampliar la investigación a otras áreas cerebrales, distintos anestésicos y estados como el sueño profundo o el coma clínico.
