El analista político Santiago Molina Lazo refirió que las acciones del recientemente fallecido Alberto Fujimori marcaron hechos políticos históricos, señalando que su gobierno ha sido uno de los más divisivos en la historia reciente del Perú. Indicó que desde los años 90, cuando Fujimori asumió el poder, la sociedad peruana ha estado marcada por una polarización entre fujimoristas y antifujimoristas, lo que se refleja en las elecciones actuales.
Molina resaltó que, pese a las promesas de Fujimori de evitar un «choque económico», su gestión impuso el conocido «fujishock», una medida económica drástica que afectó a la población de manera significativa. Según el analista, este hecho fue una de las primeras grandes mentiras del exmandatario, ya que previamente había asegurado que no sería necesario aplicar medidas tan severas.
El experto destacó que Fujimori obtuvo un respaldo ciudadano del 62% en su elección presidencial de 1990, impulsado por su lema de «honradez, tecnología y trabajo». Sin embargo, Molina señala que muchas de las obras que se le atribuyen fueron financiadas a través de la venta de empresas públicas, las cuales fueron privatizadas a precios irrisorios. Esto dejó serias dudas sobre la gestión de esos fondos.
Además, Molina subrayó la influencia de personajes como Vladimiro Montesinos, quien fue el jefe del Servicio Nacional de Inteligencia y uno de los principales aliados de Fujimori. Montesinos, según el analista, tenía un historial cuestionable, incluyendo acusaciones de contrabando de armas, lo que socavó la legitimidad del gobierno desde sus primeros años.
El legado económico de Fujimori, aunque permitió cierta estabilidad en un país sumido en la hiperinflación, estuvo teñido de corrupción. Molina recordó que Fujimori fue considerado uno de los presidentes más corruptos del mundo, y que su administración compró conciencias, como quedó demostrado con la aparición de los famosos «vladivideos», que revelaron la compra de favores políticos.
Finalmente, Santiago Molina advirtió que, aunque algunos sectores populares continúan defendiendo a Fujimori por las obras que implementó, como los comedores populares, es crucial no olvidar las sombras de corrupción y abuso de poder que mancharon su mandato, marcando una era de escándalos que sigue repercutiendo en la política peruana actual.

