La misión NISAR, de la NASA y la agencia espacial india ISRO, detectó hundimientos de más de dos centímetros mensuales en amplias zonas de Ciudad de México, hogar de 20 millones de personas, entre octubre de 2025 y enero de 2026.
Los mapas generados con radar de apertura sintética, capaz de operar con lluvia o de noche, revelaron fracturas en carreteras, edificios y tuberías de agua, e incluso problemas en infraestructuras del metro capitalino, según los primeros informes de la misión.
«Imágenes como esta confirman que las mediciones de NISAR coinciden con las expectativas«, señaló Craig Ferguson, subdirector del proyecto en la sede de la NASA en Washington, destacando la precisión milimétrica del instrumento.
Un problema histórico que la tecnología ahora mide con precisión inédita
El hundimiento de Ciudad de México no es nuevo: en 1925 un ingeniero ya advirtió del problema, y entre las décadas de 1990 y 2000 se registraron caídas de hasta 35 centímetros por año en algunos puntos de la urbe.
La causa principal es la extracción intensiva de agua subterránea, que compacta los sedimentos del antiguo lago sobre el que se construyó la ciudad, generando un descenso desigual que afecta de forma distinta a cada zona.
Las variaciones acumuladas durante décadas derivaron en daños visibles: grietas en edificios, fallos en tuberías y deformaciones en infraestructuras, efectos que hasta ahora se conocían de forma fragmentaria pero hoy se analizan globalmente.
Un fenómeno global que amenaza también a grandes ciudades de Estados Unidos
El problema no es exclusivo de México: un estudio en Nature Cities advirtió que hasta 28 grandes ciudades estadounidenses también se hunden, aunque a ritmos más lentos, entre dos y diez milímetros anuales.
En Houston, los investigadores descubrieron que un 42% de su superficie se hunde a más de cinco milímetros por año, mientras que ciudades como Nueva York, Chicago y Seattle superan los dos milímetros anuales.
Más allá de Ciudad de México, la misión NISAR permitirá anticipar daños en infraestructuras, mejorar la planificación urbana y evaluar riesgos en otras megaciudades del mundo afectadas por hundimientos y aumento del nivel del mar.
