El 29 de diciembre de 2025, Sebastián Rudy Flores Figueroa (32) sufrió una grave fractura en la pierna al ser atropellado por una combi de la ruta Puno – Laraqueri mientras iba en una bicimoto. Denuncia que el conductor, Mariano Asunción Ramos Mamanchura, estaba presuntamente ebrio y que el proceso fiscal presentó retrasos e irregularidades. Siete meses después, sigue sin las cirugías que necesita por falta de recursos y exige que el responsable cubra su tratamiento y responda ante la justicia.
El día del accidente, Flores circulaba en una bicimoto cuando el vehículo, conducido por Mariano Ramos Mamanchura, lo embistió en un grifo de la salida Laraqueri, donde la unidad había ingresado con pasajeros a cargar combustible, algo prohibido por norma.
«Yo iba despacio, de un momento me arrastró, no me ha ayudado, solo decía ‘no te he visto'», relató la víctima, quien además aseguró que el chofer le confesó estar ebrio aquel día.
Un vehículo libre y posibles arreglos
La víctima, relato que, el vehículo nunca quedó detenido tras el accidente, pues las autoridades judiciales, le otorgaron permiso para seguir operando en la ruta, pese a que la norma exige inmovilizarlo.
Una audiencia de conciliación programada para el 25 de mayo no se concretó, pues el fiscal se encontraba de vacaciones ese día, según relató Flores, lo que retrasó aún más el proceso.
Una familia sin sustento y un caso mal representado
Flores egresó como técnico en electricidad del JAE en 2018 y se recursaba para mantener a su madre y su abuela, quienes hoy, tras siete meses, enfrentan el abandono económico total.
La abogada de la defensa pública, representa a Flores, mientras la abogada de la otra parte, habría interrumpido sus declaraciones policiales, según denunció el joven, lo cual habría causado dilataciones en el proceso.
El afectado asegura contar con una grabación propia de las preguntas realizadas, la cual no coincidiría con el acta que finalmente le hicieron firmar, según el testimonio de la víctima hoy postrado en una silla de ruedas.
Sin operación a la vista y un futuro incierto
Las radiografías muestran la rodilla desplazada y con fracturas activas, mientras el tejido muscular crece bajo el hueso, lo que eleva el riesgo de dejarla inmóvil de forma permanente.
Por sus propios medios, Sebastián acude a terapia en el hospital Manuel Núñez Butrón, donde solo le piden cuidar la cicatriz, y lamentó: «los médicos me dicen que necesito varias operaciones y no tengo dinero».
Una intervención particular en Juliaca costaría 25 mil soles, aunque el tratamiento completo podría superar los 40 mil, y Sebastián solo pide justicia y que Mariano Ramos asuma su responsabilidad.

