Raúl Samillán Sanga, presidente Nacional de las Víctimas y Deudos de las Protestas 2022-2023, expresó su profundo rechazo a las recientes declaraciones del ministro de Educación, Morgan Quero, quien calificó de «ratas» a los manifestantes fallecidos durante las protestas sociales en Perú. Estas palabras han reabierto heridas profundas en las familias de las víctimas, quienes consideran que sus seres queridos siguen siendo despreciados.
Las declaraciones del ministro han desatado una ola de indignación, especialmente entre los familiares de los fallecidos, quienes aseguran que muchos de ellos no participaron en las protestas y murieron de manera injusta. La denuncia apunta a una discriminación sistemática contra los pueblos indígenas del sur del país, que, según los deudos, siguen siendo tratados como ciudadanos de segunda clase.
Samillán Sanga relató el caso de su hermano Marco Antonio, un médico que salió el 9 de enero de 2023 con la intención de salvar vidas. Sin embargo, fue asesinado por balas represivas sin haber estado involucrado en las manifestaciones. Este caso representa el sufrimiento de muchas familias que perdieron a sus seres queridos de manera violenta e injustificada.
El líder de las víctimas destacó que esta discriminación tiene raíces históricas, remontándose a la época virreinal, cuando los pueblos indígenas eran considerados seres sin derechos humanos. Según Samillán, esta mentalidad sigue presente en algunos sectores políticos, que ven a los habitantes del sur como ciudadanos menos valiosos y dignos de ser despreciados.
Samillán también adelantó que se tomarán acciones legales contra el ministro de Educación y otros responsables de estas declaraciones. Aseguró que no permitirán que se sigan atacando la memoria y el honor de las personas que murieron en las protestas, defendiendo su derecho a la justicia y el respeto.
La entrevista reveló el dolor colectivo que une a las familias afectadas, convirtiéndose en un grito de justicia para los pueblos originarios. Samillán dejó claro que su lucha no solo es por los fallecidos, sino también por la dignidad de todo un pueblo que sigue enfrentando discriminación y que exige un reconocimiento pleno de sus derechos humanos.
