Cerca de 100 estudiantes del colegio San Salvador de Alto Puno reciben clases en aulas prefabricadas rodeadas de ruidosa maquinaria pesada. Los escolares enfrentan un riesgo constante de accidentes mientras la construcción de su nueva infraestructura educativa lleva 25 meses de retraso.
La municipalidad construye actualmente dos calles pegadas al local de contingencia y genera nubes de polvo que afectan la salud respiratoria. Las máquinas comparten las únicas vías de ingreso que usan los pequeños alumnos para entrar a sus salones de madera cada mañana.
El director de la institución advirtió que «por todo lado estamos presionados, hay mucho polvo y el riesgo de que las maquinarias ocasionen accidentes». El docente manifestó su preocupación por que los ruidos constantes impiden que los niños se concentren durante sus horas escolares.
El expediente técnico original mandaba terminar el nuevo colegio en solo 10 meses, pero la obra ya tiene cinco ampliaciones de tiempo. Los padres de familia gestionaron este proyecto durante siete largos años antes de que el Gobierno Regional empezara finalmente con los trabajos.
El local nuevo todavía no tiene las conexiones de agua potable ni electricidad aprobadas para que los estudiantes puedan mudarse pronto. Los técnicos informaron que falta la segunda capa de pintura y el equipamiento médico necesario para atender emergencias en el tópico escolar.
Los directivos y el gobernador regional acordaron iniciar la transferencia de la obra este próximo lunes 11 de mayo en Puno. Sin embargo este cronograma corre peligro porque el residente de la obra todavía no ordena el reinicio de las labores de acabado final.
