El próximo 17 de diciembre Chile votará si aprueba o rechaza una nueva Constitución, la segunda propuesta que llega tras las masivas protestas de 2019 que exigieron cambiar la actual Carta Magna, vigente desde la dictadura de Pinochet.
El presidente Gabriel Boric recibió la propuesta del consejo constitucional el pasado martes y convocó oficialmente al plebiscito. El mandatario invitó a los chilenos a informarse y participar en la crucial votación.
El nuevo texto fue redactado mayoritariamente por partidos de derecha y extrema derecha, con una orientación conservadora que preserva aspectos esenciales de la Constitución pinochetista, como la privatización de la salud y la educación.
La presidenta del consejo constitucional, María de los Ángeles Matte, de extrema derecha, celebró la propuesta, que buscará ganarse al electorado pese al escepticismo ciudadano reflejado en las encuestas, que auguran será rechazada.
Boric ya anunció que si no se aprueba el nuevo texto, no habría un tercer intento constitucional durante su gobierno. La agenda de la izquierda de cambiar la Constitución pinochetista fracasaría si se valida democráticamente la actual Carta Magna.
A diferencia del primer intento fallido, la elección del consejo constitucional actual fue con voto obligatorio, lo que explica el triunfo de la derecha y extrema derecha. El electorado está volátil y cansado tras años de debate constitucional.
El concepto de «Estado social y democrático de derecho» del nuevo texto es atractivo pero vacío para la izquierda, pues no se financian derechos sociales ni se limita el lucro en áreas como salud, vivienda y educación.
La derecha defiende ese concepto como una colaboración entre Estado y mercado para garantizar derechos, al modo europeo, no con monopolio estatal como en las constituciones de izquierda de Latinoamérica.
Aspectos como la protección de la vida «desde la concepción» preocupan a la izquierda, que teme un eventual intento por derogar la ley de aborto en tres causales, pero la derecha asegura se mantendrán las leyes vigentes.
También se critica la eliminación de la paridad de género, aunque se mantienen medidas a favor de la mujer como sala cuna universal e igualdad salarial.
El próximo 17 de diciembre Chile decidirá el rumbo de su Carta Magna, en un contexto de fuerte polarización política y social.
