Marcelino Tonconi y Eduardo Quispe Pandia suman apenas el 43,63 % de los votos válidos. El 56,37 % restante, además de blancos, nulos y ausentes un 19%, definirá el 6 de diciembre quién gobierna la región, entre un candidato con procesos vinculados a corrupción y otro sin experiencia en la gestión pública, según la investigación periodística.
PUNO. En la primera vuelta regional votaron 775 mil 952 puneños. De ese total, 690 mil 238 fueron votos válidos. Solo 301 mil 165 de ellos, el 43,63 %, respaldaron a los dos candidatos que pasaron al balotaje: Jhomar Marcelino Tonconi Quispe (ASI–Juntos por el Perú), con 154 mil 982 votos, y Eduardo Quispe Pandia (Ahora Nación), con 146 mil 183. El 56,37 % restante, 389 mil 073 votos, se repartió entre candidatos que quedaron fuera.
La conclusión es incómoda para ambos finalistas: la mayoría del electorado que sí eligió una opción no votó por ninguno de ellos. Y si se mide sobre el padrón total de 968 mil 095 electores, solo el 31,11 % respaldó a alguno de los dos. El 68,89 % restante votó por otros, votó en blanco o nulo, o no fue a votar.
Una ventaja mínima
Tonconi obtuvo el 22,45 % de los votos válidos y Quispe Pandia el 21,18 %. La diferencia es de 8 mil 799 votos, unos 1,3 puntos. Wilber Cutipa Alejo (País para Todos) quedó a 7 mil 649 votos del segundo lugar, con 138 mil 534 votos (20,07 %). Juan Carlos Aquino Condori (Progresemos) sumó 131 mil 369 (19,03 %). Entre ambos acumulan 269 mil 903 votos, el 39,10 % de los válidos, casi nueve de cada diez votos de los no finalistas.
Los otros cinco candidatos (Supo, Limachi, Mamani, Monroy y Chalco) reunieron 119 mil 170 votos, el 17,27 %.
El voto que decidirá:
Para el balotaje, ninguno de los finalistas tiene mayoría asegurada. Los votos de Cutipa, Aquino y Supo, que juntos superan largamente la diferencia entre los dos candidatos, son el principal botín. El docente de la Universidad Nacional del Altiplano Eland Vera sostiene que esa votación expresa un sentimiento contrario a Tonconi que podría pesar más en la segunda vuelta. Es una interpretación y no un resultado comprobado. Los votos de la primera vuelta no se transfieren automáticamente, y el ausentismo (19,85 %) y los 85 714 votos blancos y nulos (11,05 % de los emitidos) agregan incertidumbre.
La geografía tampoco define un ganador. ASI–Juntos por el Perú ganó 37 alcaldías (seis provinciales) y sus provincias concentran 452 836 electores (46,8 % del padrón). Ahora Nación ganó 22 (tres provinciales: San Román, Huancané y Lampa), con 327 483 electores (33,8 %). Sin embargo, San Román, con Juliaca, reúne 231 386 electores (23,9 %) y la provincia de Puno 183 581 (19 %), de modo que ambas, que pesan cerca del 43 % del padrón, pueden inclinar el resultado.
La historia ofrece precedentes en ambos sentidos. En 2010 el segundo de la primera vuelta, Mauricio Rodríguez, ganó el balotaje con 52,79 %. En 2014 el líder, Juan Luque, confirmó su ventaja con 53,81 %.
Tonconi y su vínculo con la corrupción:
Tonconi es ingeniero civil, exdecano del Colegio de Ingenieros de Puno y fundador de Acción Social por la Integración. Propone un bulevar turístico en el Titicaca, una segunda circunvalación para Puno, la reactivación de plantas de tratamiento de aguas residuales y un hospital oncológico regional. Arrastra el caso San Antón (2015), por presunta colusión agravada y un supuesto cobro de S/ 270 000. La responsabilidad penal fue declarada prescrita entre 2025 y 2026, y la reparación civil de S/ 100 000 está en apelación. Es investigado además como presunto testaferro de su hermano Juan Tonconi Quispe, exgobernador de Tacna, condenado a ocho años por peculado y prófugo. Tonconi sostiene públicamente la inocencia de su hermano. El analista Luis Idme describe a su organización como una estructura clientelar, y reportes periodísticos indican que al menos 16 de sus candidatos tienen sentencias o denuncias.
Pandia el cero experiencia:
Quispe Pandia es contador, gerente de Direpsur y no ha ocupado cargos en la administración pública. Propone modernización urbana, industrialización de productos altoandinos y parques industriales. El SEACE registra contratos millonarios entre 2011 y 2020 con empresas suyas y de su entorno familiar. Declaró ingresos superiores a S/ 21 millones en 2025 bajo «otros ingresos» y un patrimonio de más de S/ 33 millones. Se cuestiona su arraigo, pues estuvo empadronado en Arequipa entre 2013 y 2022, y se le atribuye cercanía con funcionarios del gobernador saliente, Richard Hancco. Los analistas citados coinciden en que tiene dificultades para estructurar discursos.
El dilema del elector:
El balotaje del 6 de diciembre enfrenta así a un candidato con procesos por presunta corrupción, aunque sin condena firme, y a otro sin trayectoria en la función pública, con contratos con el Estado como empresario. Para gran parte del electorado, la decisión será menos una adhesión que una elección del mal menor. La pregunta de fondo es si los 389 073 votantes de otras opciones, los indecisos y los que no acudieron a las urnas se movilizarán, y a favor de quién.









