Al menos 20 personas fueron muertas y decenas de edificios colapsaron en el oeste de Colombia, este lunes, tras un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, comunidad de unos 4.800 habitantes en la región del Chocó, a 400 kilómetros al oeste de Bogotá, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El sismo, registrado a una profundidad de 107 kilómetros, dejó residentes atrapados bajo escombros en Pereira, Cali, Quibdó y Manizales, fue sentido también en Ecuador, generó la suspensión de vuelos en seis aeropuertos del país y provocó dos réplicas de magnitudes 2,8 y 4,8.
El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, declaró a una radio local que «al menos 18 personas murieron y muchas más quedaron atrapadas bajo una masiva cantidad de edificios colapsados«, mientras que el alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, confirmó dos fallecidos y pidió a los residentes permanecer en exteriores.
Ciudades devastadas, catedral dañada y presidente toma el control de la emergencia
En Manizales, una de las torres de la catedral neogótica colapsó sobre la nave central, mientras que en Cali, ciudad de dos millones de habitantes, el alcalde Alejandro Eder confirmó personas atrapadas en al menos 19 edificios derrumbados, con equipos de rescate removiendo escombros.
El Servicio Geológico de Colombia calificó el movimiento como el de mayor magnitud registrado en el país en la última década, superando el sismo de 6,2 que en 1999 causó más de 1.100 muertos cerca de Armenia, lo que dimensiona la gravedad del evento actual.
El presidente Abelardo de la Espriella asumió personalmente la coordinación de la respuesta gubernamental desde San José del Palmar, declarando: «No están solos, el Estado está presente y actuando», en un contexto regional sensible tras los terremotos de Venezuela en junio que dejaron más de 5.000 muertos.

