Benigno Mendosa, trabajador encargado del cuidado ornamental de la Plaza de Armas de Puno, encontró esta mañana serios daños en jardines tras la marcha minera realizada ayer, situación que evidencia la falta de seguridad durante manifestaciones masivas que comprometen el mantenimiento de áreas verdes en el principal espacio público de la ciudad.
El jardinero relató que al regresar de un viaje la noche del martes encontró aproximadamente a las nueve de la noche gran cantidad de personas sobre los jardines, momento en que ya no pudo realizar acciones correctivas por la magnitud de asistentes que permanecían en la plaza tras la protesta de trabajadores mineros.
Mendosa expresó dolor ante la destrucción del trabajo realizado durante meses, enfatizando que las plantas verónica alcanzan su altura actual después de dos años de cultivo mientras que otras especies como piranhas, césped, lágrimas de María y roncitas resultaron aplastadas, arrancadas o volcadas sin considerar que son seres vivos con proceso de crecimiento lento.
El trabajador municipal señaló que la reposición inmediata de plantas es imposible porque el desarrollo ornamental requiere semanas o meses, argumento que sustenta su petición reiterada a superiores para instalar rejas protectoras en la Plaza de Armas que prevengan daños durante eventos masivos y actividades sociales frecuentes.
Mendosa indicó que los problemas de conservación no se limitan a manifestaciones, pues continuamente enfrenta deterioro por animales, niños sin supervisión y personas que arrancan flores, mientras padres permanecen distraídos en celulares sin controlar acciones de menores que ingresan a áreas verdes protegidas del corazón de Puno.
El jardinero que vive a dos cuadras de la plaza y trabaja incluso de noche por amor a su tierra, recomendó a manifestantes comprender que sus reclamos laborales son válidos, pero no justifican destruir plantas que representan años de inversión en dinero, mantenimiento y transporte, solicitando mayor conciencia ciudadana para preservar el principal espacio público puneño.


