El proyecto integral de agua y alcantarillado de Juliaca acumula irregularidades que los propios dirigentes encargados de fiscalizarlo prefieren callar, según denunció Orlando Fernández Seje, expresidente de la central de barrios, quien advirtió que el silencio pone en riesgo todo el megaproyecto que los vecinos impulsaron durante años.
Fernández Seje explicó que el PMRI-II, que incluye tres medidas de intervención, presenta problemas graves en su ejecución, porque la empresa constructora que ganó la medida III resolvió su contrato sin terminar los trabajos, dejó calles abiertas sin asfalto en zonas como Miraflores y no construyó reservorios comprometidos, entre ellos el de Tampopata.
Lo que más preocupa al exdirigente es que la medida III del proyecto, valorizada en más de 500 millones de soles, fue adjudicada a una empresa colombiana que lleva más de diez años sin concluir la autopista Puno-Juliaca, y que esa misma empresa ahora será responsable de la planta de tratamiento y la línea de conducción desde Estancia Maravillas hasta la ciudad.
Fernández Seje cuestionó que se sigan contratando empresas con antecedentes de incumplimiento, y señaló que esa situación genera dudas razonables sobre si el proyecto podrá concluirse en los plazos previstos, o si terminará arrastrándose durante 15 años o más como ocurrió con la autopista inconclusa.
El exdirigente también denunció irregularidades administrativas dentro del proyecto, como el caso de una comunicadora social que antes ganaba 8 mil soles, subió a 15 mil y ahora cobra ese sueldo desde Lima, sin estar presente donde se ejecutan las obras ni informar a la población sobre los avances y las fallas.
Fernández Seje apeló directamente al alcalde provincial Óscar Cáceres y alcalde de San Miguen Cristin Mamani para que intervengan y corrijan el rumbo del proyecto, porque advirtió que las deficiencias acumuladas podrían derivar en una pérdida irreversible del megaproyecto que los barrios y vecinos de Juliaca esperaron y financiaron socialmente durante muchos años.

