La propuesta contempla extraer agua mediante pozos tubulares y distribuirla en puntos de auxilio ubicados en zonas boscosas. Su promotor estima que cada instalación costaría US$40.000, por lo que implementar los 5.000 grifos requeriría una inversión aproximada de US$200 millones.
La iniciativa fue presentada por Segundo Miguel López Aybar, quien explicó que el sistema utilizaría bombas sumergibles accionadas con paneles solares para extraer agua del subsuelo y conducirla hasta puntos de abastecimiento instalados en zonas boscosas. Estos grifos permitirían conectar mangueras y equipos de emergencia para disponer de agua durante los incendios, incluso en lugares sin acceso a energía eléctrica convencional. El planteamiento considera ubicar los grifos en sectores estratégicos, de acuerdo con la extensión de los bosques y el alcance de cada instalación. López Aybar también propone incorporar sensores térmicos y herramientas de monitoreo satelital para identificar áreas expuestas al fuego y facilitar la activación del sistema. Según sus estimaciones, se necesitarían al menos 5.000 grifos para proteger áreas naturales protegidas, aunque no presentó un estudio que sustente esa cantidad ni determine su distribución. La propuesta surge frente a un escenario de riesgo que afecta a distintas regiones del país. De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), 520 distritos del Perú se encuentran en nivel de riesgo muy alto por incendios forestales y otros 304 en riesgo alto, según el escenario de riesgo correspondiente al periodo 2025-2027. Estas condiciones exponen a bosques, ecosistemas y poblaciones a los efectos de estos eventos. En cuanto a su implementación, López Aybar plantea comenzar con proyectos piloto en diferentes territorios para evaluar el funcionamiento de los grifos. El costo de cada instalación, según su cálculo, rondaría los US$40.000, aunque reconoció que las condiciones geográficas y la dificultad de acceso podrían elevar la inversión. El sistema también podría utilizarse para actividades agrícolas durante las temporadas de sequía, siempre que exista disponibilidad de agua y se cuente con las autorizaciones correspondientes para su aprovechamiento.
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