El Puesto de Salud Canchi Grande de ámbito de la Red de Salud de San Román, enfrenta serios problemas en su operatividad. La verificación del desempeño indica que los medicamentos en substock no podrán satisfacer la demanda de los pacientes durante más de dos meses, lo que afecta el tratamiento oportuno de los mismos.
El informe de control N° 149-2024 del Órgano de Control Institucional del Gobierno Regional de Puno señala que el exceso de medicamentos en stock puede llevar a su vencimiento, ya que su almacenamiento supera los seis meses de consumo promedio. Esta situación también se agrava por la falta de medicamentos esenciales, lo que compromete el tratamiento de los pacientes que acuden a este centro de salud.
Además, el puesto de salud no publica el horario de entrega de citas para consultas externas. Esta falta de información clara y oportuna dificulta que los pacientes reciban detalles sobre los servicios disponibles.
El informe también destaca que el Puesto de Salud Canchi Grande carece de una resolución de categorización vigente. Esta situación pone en riesgo la calidad de la atención que se brinda a los pacientes.
Otro hallazgo preocupante es que el kit de atención para casos de violencia contra la mujer incluye un producto farmacéutico vencido. Esto podría resultar en la distribución de medicamentos dañinos para la salud de los pacientes.
El informe también menciona que el puesto de salud no cuenta con servicios básicos de agua potable y desagüe, lo que afecta tanto al personal como a la atención de los pacientes. La falta de servicios higiénicos diferenciados para hombres y mujeres también representa un riesgo para el desarrollo adecuado de las actividades administrativas y la salud de todos los involucrados.
Asimismo, el consultorio de gineco-obstetricia y el tópico de urgencias carecen de los equipos necesarios según la normativa vigente, lo que compromete la calidad de atención en estos servicios.
Finalmente, el ambiente de cadena de frío no dispone de un grupo electrógeno ni de un equipo contra incendios. Además, se han identificado tomacorrientes deteriorados y cables expuestos, lo que pone en riesgo la conservación y almacenamiento de las vacunas.


