Un nuevo informe de Unicef revela datos alarmantes sobre los efectos devastadores de las catástrofes climáticas en niños. Entre 2016 y 2021, 43,1 millones de niños de 44 países sufrieron el desplazamiento a causa de inundaciones, tormentas, sequías e incendios relacionados con el cambio climático.
La organización insta a los líderes mundiales a abordar esta preocupante cuestión en la próxima COP28. Este problema, según Unicef, es solo «la punta del iceberg», y lamenta la falta de atención hacia estas víctimas «invisibles».
El informe relata historias desgarradoras, como la de Juana, cuya vida en Guatemala se vio sumergida por las aguas tras los huracanes Eta e Iota. También se destacan las experiencias de Mia y Maia, cuya casa en California fue destruida por las llamas.
Unicef y el Internal Displacement Monitoring Center trabajaron juntos para desglosar datos, asegurando que los niños dejen de ser «invisibles». La frecuencia e intensidad de desastres climáticos, como inundaciones y tormentas, aumentan debido al calentamiento global, lo que resulta en un promedio de 20,000 desplazamientos de niños al día.
Estos datos reflejan los desplazamientos infantiles, no el número de niños desplazados. Además, no distinguen entre evacuaciones previas y desplazamientos posteriores al evento meteorológico. Las proyecciones sugieren que las inundaciones podrían desplazar a 96 millones de niños en los próximos 30 años, lo que enfatiza la urgente necesidad de actuar.
Unicef hace un llamado a los líderes mundiales para abordar esta crisis en la COP28, preparando a estos niños para vivir en un mundo con cambios climáticos. Áreas especialmente vulnerables incluyen Filipinas, India y China debido a su población y ubicación geográfica. Pero la proporción de niños desplazados destaca la vulnerabilidad de África y otras islas.

